Su color negro permite que la energía negativa se descargue hacia la tierra, quitando la energía no conveniente para nosotros que nos venga de fuera, así como la generada en nosotros mismos. Así se suaviza nuestro carácter, llevándonos a la gentileza y a la ternura.
Un collar de turmalina combinado con cuarzo hialino creará un fuerte campo protector alrededor de la persona que lo lleve. Precisamente por eso no conviene abusar llevándolo mucho tiempo, porque nos puede llevar a la incomunicación y al agotamiento.
Es más efectiva sobre los chakras segundo, tercero, cuarto y quinto, favoreciendo su alineamiento y equilibrio.
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