sábado, 1 de febrero de 2014

El infierno

El mal que existe en el mundo se alimenta de nuestros miedos.
El infierno interior se inicia aquí en la Tierra.
Como si su humanidad hubiera quedado aniquilada, algunas almas que cometen actos despreciables viven para infligir a otras el infierno que llevan dentro. En tales casos, el infierno interior  para ellas no es otra cosa que la certeza de que el amor no existe, y que el poder sólo puede obtenerse causando sufrimiento a los demás.
Nuestro propio infierno interior puede ser una inseguridad e inflexibilidad que nos mantenga impermeables al amor. El infierno puede vivirse como un sentimiento inabarcable de codicia, lujuria, envidia, paranoia, enfermedad mental, miedo, rabia, autodesprecio, obsesión o soberbia.
El infierno es oscuro y pesado, frío, ilimitado, y en él reinan la soledad y la desesperanza.

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